Medicina Estética

Las causas del envejecimiento cutáneo son múltiples. Los tipos de piel varían de unos individuos a otros y tienen un componente genético importante al que se suma la influencia de una serie de factores externos, la mayoría de ellos controlables, que van a determinar la calidad de nuestra piel. La exposición solar, la contaminación ambiental, el consumo de tabaco y alcohol, y una alimentación poco equilibrada pueden afectarnos de manera negativa y precipitar los signos del envejecimiento cutáneo.

Un hábito básico que deberíamos realizar todos los días es la limpieza facial y la utilización de protección solar. Beber abundante agua, el deporte y una dieta equilibrada también son importantes para mantener una piel saludable.

A pesar de seguir estos consejos fundamentales y necesarios como base de cualquier tratamiento, existen muchas alternativas médicas para prevenir y para tratar los signos de la edad. La medicina regenerativa en el campo de la medicina estética está enfocada a la investigación y el estudio de componentes que favorezcan la neoangiogénesis y la regeneración celular. Gracias a la medicina regenerativa cada día disponemos de herramientas más potentes para mejorar la efectividad de nuestros tratamientos.

El cuidado de la piel ya no puede limitarse a la utilización de cremas de buena calidad. La hidratación desde dentro y la regeneración del colágeno son fundamentales para mantener una piel elástica e hidratada.

En este espacio hablaremos de todos los tratamientos que podemos realizar para el cuidado de la piel, desde terapias con botox, rejuvenecimiento facial con ácido hialurónico, plasma rico en plaquetas (PRP), peeling y láser.

En muchas ocasiones estos tratamientos pueden realizarse de manera combinada, o incluso escalonada dentro de un plan de tratamiento integral personalizado. A veces también se realizan como preparación de la piel previo a una cirugía o incluso como complemento posterior a la misma.

BOTOX (Toxina Botulínica)

El botox se emplea para el tratamiento de la arruga dinámica. Es una toxina que paraliza la acción muscular evitando su contracción y por tanto eliminando la arruga. Se trata de un tratamiento preventivo ideal para su aplicación en pacientes jóvenes a partir de los 30 años. El objetivo es eliminar la arruga frontal que se produce con la elevación de las cejas, las arrugas perioculares (las temidas patas de gallo), o las que se forman al fruncir el entrecejo. Cuando la musculatura facial es muy potente y marca muchas arrugas de expresión, es más habitual que esas arrugas se conviertan en estáticas, es decir, que con los años las veamos marcadas incluso cuando tenemos la cara relajada.

El tratamiento con botox se realiza en consulta. En primer lugar, realizamos un estudio de la musculatura facial para planificar el tratamiento y posteriormente se aplica mediante una aguja muy fina que minimiza las molestias. Se trata de un tratamiento rápido e indoloro, con una duración aproximada de 15 minutos, y con una incorporación inmediata a su vida normal. El paciente sólo tendrá que seguir unas breves recomendaciones que le explicará la doctora al finalizar su tratamiento. El efecto que logramos con la infiltración de esta toxina tiene una durabilidad de entre 4 y 6 meses, por lo que habitualmente se recomienda realizar entre 2 y 3 sesiones al año.

Debemos recordar que se trata de un tratamiento preventivo dentro del marco de la medicina del antienvejecimiento, para evitar que las arrugas se queden marcadas de forma permanente.

ÁCIDO HIALURÓNICO

El ácido hialurónico es un componente inocuo presente en un 90% en nuestros tejidos. Debido a su alta tolerancia y sus características moleculares se ha convertido en uno de los principales productos utilizados para relleno e infiltración faciales.

Existen varias gamas de ácidos hialurónicos, con distintas viscosidades que les confieren propiedades especiales, siendo cada uno de ellos específico para distintos procedimientos. Por ejemplo, el ácido hialurónico que utilizamos para un perfilado labial no es el mismo que el que usamos para elevar un pómulo o para una rinomodelación.

El ácido hialurónico en sus diversas modalidades puede emplearse para el tratamiento de la arruga fina, el aumento de labios, la reestructuración volumétrica, la eliminación de la ojera o el tensado facial, entre otras aplicaciones.

PRP (Plasma Rico en Plaquetas)

Un tratamiento innovador y puntero en los últimos años de la medicina antiaging es la bioestimulación con plasma rico en plaquetas (PRP). El PRP se obtiene a partir de una fracción de la sangre del paciente tras ser centrifugada y procesada con un kit especial.

Este procedimiento consiste en extraer una pequeña cantidad de sangre del paciente, similar a cuando nos hacemos una analítica. Posteriormente esta sangre es centrifugada y de este modo conseguimos aislar la parte del plasma que es rico en factores de crecimiento derivados de las plaquetas. Estos factores van a producir una estimulación de la producción de colágeno y elástica en los tejidos.

La aplicación del PRP una vez preparado se realiza mediante técnicas de mesoterapia. Previamente solemos preparar al paciente con una crema anestésica en las zonas a tratar para que la aplicación sea totalmente indolora.

La duración aproximada de este tratamiento es de 30 a 45 min.

Este tipo de tratamientos se realizan habitualmente en cara y escote. El PRP produce un efecto de regeneración y reparación de los tejidos aportando vitalidad y luminosidad a la piel. Muchos pacientes jóvenes lo utilizan como único tratamiento de mantenimiento realizándose de 2 a 4 sesiones al año.

PEELING

Para mantener una piel saludable es importante hidratarla en profundidad y también renovarla. El peeling es un tratamiento médico que nos permite eliminar las capas más superficiales de la piel de una manera controlada. Se trata de una exfoliación más o menos agresiva que va a favorecer la regeneración celular.

Existen distintos tipos de peeling en función de las necesidades de la piel y de la disponibilidad del paciente para estar de baja. Algunos tratamientos nos permiten incorporarnos a la vida habitual de manera inmediata y con otros necesitaremos apartarnos de la vida pública durante 7 o 15 días respectivamente.

Los peeling más superficiales se utilizan en el tratamiento del acné, secuelas leves de acné o arrugas finas. Utilizamos diferentes productos químicos en función de cada caso y la recuperación es inmediata, notando simplemente un leve enrojecimiento de la piel.

Cuando realizamos un peeling medio eliminamos algo más que sólo la epidermis o capa más superficial de la piel. Este tratamiento está indicado para la eliminación de manchas, pigmentaciones irregulares en la piel, marcas de acné, arrugas más profundas y cicatrices. Es un tratamiento fantástico para pieles apagadas y fotoenvejecidas. El tiempo estimado de recuperación es de una semana y el efecto que conseguimos es una piel más luminosa, tersa y con un tono unificado. Estos tratamientos mejoran además la secreción grasa y elimina los puntos negros.

Un peeling profundo se realiza con sustancias más agresivas produciendo una quemadura controlada. Este tratamiento requiere sedación y mantenerse lejos de la vida social durante al menos dos semanas. Es el tratamiento más adecuado para pieles muy envejecidas y dañadas por el sol, y para el tratamiento de arrugas muy profundas.

En cualquier caso, después de un peeling es fundamental el cuidado adecuado de la piel en los meses posteriores evitando la exposición solar intensa y utilizando una protección solar adecuada para garantizar unos resultados óptimos y duraderos. Las mejores épocas del año para realizarlo son el otoño y el invierno, cuando las horas de sol y su intensidad son menores.

 

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