¿Pecho grande? No todo es maravilloso

Seguro que si escuchas hablar sobre una operación de pecho lo primero que te viene a la mente es un aumento mamario, pero son también muchas las mujeres que recurren a mi consulta para someterse a una reducción de volumen. ¿Quieres saber por qué?

Los problemas de los pechos voluminosos

Un buen porcentaje de mujeres no se siente a gusto con sus pechos naturales por ser demasiado grandes. Se trata de hipertrofia mamaria o, en algunos casos, gigantomastia. Las mamas no encajan con las proporciones de su cuerpo, lo que genera malestar no sólo a nivel estético, sino incomodidades asociadas a este hecho que pueden afectarles en su día a día:

  • Molestias en las mamas.
  • Dificultades para encontrar talla de sujetador o ropa que les siente bien.
  • Irritaciones en la piel generadas por la tirantez de sujetadores y camisetas.
  • Dolores de espalda debido al peso soportado.¬Incomodidad y problemas de sujeción para realizar actividades deportivas.

Por todo ello, muchas mujeres optan por la reducción de pecho con el fin de conseguir el tamaño adecuado a su gusto y a su cuerpo.

¿En qué consiste la mamoplastia de reducción?

El primer paso es concertar una consulta inicial informativa en la que se analiza la fisionomía del paciente para poder aconsejarle sobre la talla más acorde a su cuerpo, siempre teniendo en cuenta sus gustos y deseos.

Una vez decidida la talla ideal para su caso y resueltas todas las dudas acerca del procedimiento y los resultados que podemos obtener, es cuando podemos proceder a organizar la cirugía. Este tipo de intervención se realiza habitualmente con anestesia general y dura aproximadamente 3 horas. Por lo general, la paciente debe pasar una noche ingresada en el hospital.

Mediante una serie de cicatrices conseguimos reducir y elevar la glándula mamaria a una posición más acorde con su cuerpo. Para este procedimiento uso una técnica muy cuidadosa que, sumada a un buen cuidado posterior de las cicatrices, hace que éstas se difuminen hasta ser prácticamente invisibles pasados unos meses desde la intervención.

En muchos de mis casos realizo una técnica en la que diseño una autoprótesis que realizo con la propia glándula del paciente sin necesidad de implantes, consiguiendo un efecto de relleno en los polos superiores. El resultado es un escote más redondeado y atractivo.

El postoperatorio de una reducción de pecho no es muy doloroso, ya que sólo trabajamos con tejidos grasos y glandulares, por lo que la incorporación a la vida normal puede realizarse en torno a los 15 o 20 días.

 

Aspectos a tener en cuenta

  • No es recomendable cargar peso ni realizar esfuerzo con los brazos durante el primer mes postoperatorio.
  • La sensibilidad de los senos cambia e incluso puede ser diferente entre ambos pechos. Esto no quiere decir necesariamente que tus pechos vayan a quedar insensibles, como muchas pacientes me preguntan, sino que ésta va a ser diferente a la que tenías antes de tu intervención.
  • Si deseas dar el pecho a tu bebé, es mejor realizarse la intervención tras la lactancia.